¿Qué hacer cuando no sabes de qué escribir?

La tarea de escribir artículo o ensayos no siempre es fácil. A veces podemos pasar largas horas frente al monitor y no tener ningún resultado. Aquí te dejo algunos consejos para encontrar esa tan preciada inspiración.

1. Concéntrate

La concentración siempre es clave para la inspiración. Si es que te enfocas en lo que quieres transmitir, será mucho más fácil que las palabras lleguen a tu mente. Para concentrarte es necesario que el espacio de trabajo sea el apropiado, sin muchas personas y sin mucho ruido. Porque recuerda la concentración y la creatividad van de la mano

2. Investiga acerca del tema

Siempre es recomendable saber sobre lo que escribes, leer lo antes ya escrito sobre el tema. Así no solo encuentras inspiración, sino también referencias. Nunca sabes si una cita de algún autor famoso pueda ser el mejor comienzo de un gran artículo.

3. Conversa con alguien sobre el tema

A veces pensamos muchas cosas y no sabemos cómo ordenarlas dentro de nuestra cabeza. Por eso, siempre el comunicar lo que pensamos nos ayuda a organizar nuestras ideas. Es recomendable salir de tu espacio de trabajo y hablar con alguien acerca de lo que escribes, pedir ejemplos, ayuda, opiniones. Quizá la inspiración la encuentras en esa persona o en algo que ella haya dicho.

4. Escucha música acorde al tema de tu escrito

Esto es de gran ayuda si encuentras el estilo de música adecuado. Recuerdo que un día que tenía que escribir sobre un musical. Allí la tenía fácil. Mientras buscaba la inspiración, coloqué el Soundtrack de la película como música de fondo y poco a poco se venía la mente las palabras exactas para comenzar a escribir.

5. Sal un rato a caminar

Una gran manera de encontrar inspiración, es saliendo de tu casa. Siempre los espacios abiertos, pero tranquilos ayudan a explorar en la creatividad. Mirar el cielo, las estrellas, sentir la naturaleza de cerca siempre es de gran ayuda. Nos ayuda a desconectarnos de los problemas y a enfocarnos claramente en lo que queremos producir.

6. Enamórate de algún elemento del tema sobre el que vas a escribir

Aunque este consejo raya en lo subjetivo, sirve de mucho. Es difícil, pero no imposible. Recuerdo que un día me tocó hacer un ensayo sobre los nazis, obviamente no me a enamorar de aquella forma de gobierno; pero sí sentí una profundad empatía por las víctimas. De esta manera, sentía que mi ensayo tenía el gran compromiso de ayudarlas y de hacer algo por ellas. Así fue que me inspiré.

7. Ten paciencia

Dios premia a los pacientes. Recuerda las mejores cosas tardan, pero llegan. La inspiración tarda, pero llega. En una sociedad donde el tiempo es un valor preciado, esperar un poco a veces suele ser fastidioso. Pero tranquilo(a), conforme vayas escribiendo, irás ejercitando y creando tu propia forma de llegar a la inspiración.

LA COMPLEJIDAD DE SER UN COMUNICADOR

Elegir esta hermosa carrera, muchas veces nos ha traído más de un problema: críticas de nuestra familia y amigos, predicciones de pobres futuros y menosprecio de nuestras actividades artísticas.

Es común escuchar a estudiantes de otras facultades decir que le dedicamos gran parte de nuestra carrera a sacar fotos del jardín o que nuestra malla curricular se parece a un programa de talleres para vacaciones de verano.

Pero no, nuestra carrera va más allá de tomar fotos o de simples talleres. Y no, no escogemos esta carrera porque somos malos en matemáticas o porque sea nuestro último recurso. La escogimos porque, así como tú decidiste abrir este artículo porque te interesa, nosotros también decidimos estudiar Comunicaciones porque nos interesa, nos gusta y nos apasiona.

Es cierto, no es una carrera que demande genios en matemáticas o grandes científicos. En su caso, necesita de grandes mentes creativas, capaces de construir grandes cosas de la nada – y cuando leen nada, me refiero literalmente a la Nada. Esta carrera demanda de un génesis. Interesante, ¿no? Te lo pongo así. Si Dios creó en siete días el mundo, un comunicador tiene la tarea de crear una historia, un logo, un artículo periodístico, un slogan, un trailer, hasta una película entera, no para siete días, (¡no!) a veces para el día siguiente. Y por si acaso, con esto no quiero decir que seamos dioses (¿o quizásí?)

Estamos llenos de estereotipos: vagos, locos, volados. Pero todo esto no son más que mitos.  De por sí, solemos ser más habladores y expresivos, solemos creer que vivimos dentro de una película o que toda nuestra vida está siendo registrada por una cámara. Solemos ser muy profundos y apasionados, algo ostentosos al vestirnos; pero no, aún no llegamos a la locura.

No somos vagos; es más, creo que hacemos muchas más cosas que otras carreras. Mientras en otras facultades se dedican horas y horas para resolver ejercicios, nosotros tenemos que movernos por todo Lima haciendo “scouting”, tomando fotos, registrando noticias, descubriendo historias y buscando inspiración para nuestro siguiente proyecto.

Muchos se llenan la boca diciendo que no leemos nada. Es cierto que no leemos largas constituciones o literatura científica; pero perdón ¡¿cómo es eso que no leemos?! Libros enteros de periodismo, de semiología, de realidad social, de antropología, de publicidad, e-te-ce.

Nuestra carrera es tan especial como la tuya, ¡futuro médico! Es tan amplia, que todas las demás carreras en algún momento la necesitan. ¿Se imaginan qué sería de una empresa sin comunicadores? ¿qué sería de un político sin comunicadores? ¿qué sería de un país entero sin comunicadores? Me atrevería a decir que somos agentes claves para la sociedad.

Así que, si eres comunicador y estás leyendo esto, siéntete orgulloso de la hermosa carrera que has decidido estudiar; y si no eres comunicador y estás leyendo esto, espero que te haya servido para darte cuenta que los comunicadores no somos “hípsters” o “rebeldes sin causa”, que somos más que eso: personas capaces de crear, que aman el arte tanto que sí, son conscientes que no ganarán cantidades de dinero; pero que serán felices haciendo lo que les apasiona sinceramente. Recuerda que sacar una foto, no solo es presionar el disparador de la cámara, sino capturar lo más profundo de un momento.